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El estudio muestra que, para Instagram, «el 32% de las chicas dicen que cuando se sienten mal con su cuerpo, Instagram les hace sentir peor». Esta es la conclusión de uno de los informes de marzo de 2020 que sacó a la luz una investigación de The Wall Street Journal.

Y aunque la compañía de Mark Zuckerberg ha reconocido que sus redes sociales son tan tóxicas como parecen, no lo han dicho públicamente.

La revelación confirmó que Instagram tiene una faceta muy peligrosa, sobre todo para los adolescentes con baja autoestima.

Las influencers por lo general son el ejemplo que siguen muchas adolescentes. A pesar de que muchas de ellas muestran una imagen de perfección relacionada con su trabajo, sus relaciones y, por supuesto, su cuerpo, lo cual, puede contribuir a una baja autoestima.

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La realidad de Instagram está tan interiorizada que a veces puede ser difícil diferenciarla con la vida real, por esta razón, casi nadie sube una foto sin editar o sin un filtro, llevando mensajes de perfección en todos los campos, no solo en el físico sino también en el ocio.

De tiempo atrás, los anuncios en televisión y las revistas de moda nos han vendido un prototipo de perfección que poco tiene que ver con la realidad, al igual pasa con las plataformas en las que se muestra un cuerpo y vida perfecta ganado una eficacia para que los adolescentes se sientan identificados.

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“El cuerpo perfecto que vemos en muchas publicaciones de Instagram no solo puede provocar baja autoestima, también puede ser un factor de riesgo para los adolescentes. Puede conducir a comportamientos poco saludables, dietas extremas, ejercicios de riesgo, etc. Por ejemplo, chicas y también chicos normales o con algún complejo físico pueden sentirse muy mal si comprueban lo alejadas que ellas están de estereotipos de belleza». destaca José Pedro Espada, catedrático de Tratamientos Psicológicos de la Universidad Miguel Hernández y colaborador del Consejo General de la Psicología, quien alertó de que los beneficios de consumir contenido con modelos normativos tienen pocos beneficios.

Así mismo pasa con la red social TikTok, ya que aunque con menos evidencias por ahora, parece ir por el mismo camino. Sobre todo, para la difusión de su producto estrella, los vídeos cortos, en los que se repite más que nunca la imagen de un cuerpo perfecto según los prototipos establecidos. En 2020, NBC News realizó una encuesta con mujeres adolescentes y descubrió que el contenido que veían en TikTok las animó a obsesionarse todavía más con sus dietas y sus rutinas de ejercicio.

Por otro lado, una lucha que va mucho más de las redes sociales. El movimiento body positive, que se popularizó por iniciativas como un anuncio de Dove, el cual ha pasado a ser el mantra de muchos influencers.

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Parece que este discurso llega cada vez más: el de estar sometidos a un prototipo de cuerpo e imagen que ya ha acabado con las fuerzas y la baja autoestima de muchas personas.

Iniciativas como estas son positivas y cuando «alguna influencer ha mostrado cómo son algunas de sus imágenes sin retoque o con ángulos distintos, ha servido para que el público modifique esa imagen idealizada», comentó el psicólogo José Pedro Espada. Sin embargo, el problema es que esta influencia es minoritaria si se compara con los contenidos que los adolescentes consumen a diario en redes sociales.

Las investigaciones del The Wall Street Journal han puesto al gigante de Mark Zuckerberg en el banquillo. Después de los escándalos ya sonados como el de Cambridge Analytica y las elecciones de 2016 en Estados Unidos, a la red social se le acaban los argumentos para defenderse. Lo mismo está pasando con Instagram.